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Cómo seleccionar un cachorro
Uno de los principales problemas con que se encuentran tanto los criadores noveles como los particulares que desean comprar un cachorro es la selección del mismo entre toda la camada o al menos entre las varias posibilidades que se nos presentan.
En este escrito intentaré aportar mi experiencia al respecto y así poder orientar a ambos de cara a ese crítico momento.
Comenzaré con la selección de un Cachorro de Exposición por ser ésta la decisión más compleja por las diversas consideraciones a tener en cuenta:

  1. En lo referente a la tipología del cachorro, obviamente dependerá de la raza en cuestión, por lo que es fundamental tener un conocimiento claro del estándar de la raza y tener referencias visuales del mismo en perros de alto nivel, es decir, haber observado ejemplares de la máxima calidad preocupándonos de asimilar sus proporciones, angulaciones, rasgos faciales, volumen de hueso, altura de pata, etc. También es muy importante no dejarnos impresionar por los “títulos” de dichos ejemplares (en muchas ocasiones los jueces all rounder premian a perros espectaculares de razas en las que no son especialistas en lugar de a los perros de más calidad según el estandar de la raza) y compararlos con el estándar para así hacernos una idea real y propia de sus virtudes y defectos y tener así una mayor información a la hora de elegir los cachorros.
  2. La edad ideal para seleccionar el cachorro es una auténtica “lucha” entre los diferentes criadores, pero la idea más generalizada y que a priori da mejores resultados es la de seleccionar los cachorros durante la octava semana de vida. En ese momento los cachorros muestran las proporciones, angulaciones e impronta de movimiento que alcanzarán en su edad adulta. Antes no podremos valorar su movimiento y a partir de ese momento muchos cachorros empiezan a “descolocarse” y ponerse feos, pero son etapas de desarrollo que nos pueden inducir a error si seleccionamos los cachorros en ese momento. Eso sí, hay que tener en cuenta que según la línea de sangre del cachorro, el final de su desarrollo y por tanto el momento en que se mostrará similar a como se presentaba a las 8 semanas, puede variar de los dos a los cinco años aproximadamente, por lo que la paciencia es fundamental antes de aseverar que nos hemos equivocado.
  3. En lo referente al temperamento y actitud del cachorro tenemos que buscar fundamentalmente la “chispa” (lo que los anglosajones denominan “sound”), es decir, debemos seleccionar primero el tipo y demás cualidades físicas y después entre los cachorros que presentan las adecuadas debemos seleccionar el que más atento y alegre se muestre, no el más dominante (hay quien piensa que los perros más dominantes se muestran más “chulos” en el ring ).
  4. Existe también un dilema entre seleccionar lo que nosotros consideramos correcto y lo que más posibilidades puede tener en los rings en ese momento y lugar. Esa es una decisión muy particular pero es importante tener en cuenta que marcará el futuro de nuestra crianza.

La selección del cachorro de compañía es más sencilla aunque no menos importante. Hay que tener en cuenta que de esa decisión puede depender que la relación entre la familia y el perro a lo largo de su vida sea agradable o un problema continuo:

  1. Lo más importante a tener en cuenta para un particular que desea comprar un cachorro es que el temperamento del perro se adecue a la vida que llevará. Para esto debemos informarnos seriamente del temperamento o conducta predominante en la o las razas en las que estamos interesados si es que vamos a adquirir un cachorro de raza, y posteriormente, una vez hemos decidido la raza ideal para nuestra idea, entonces debemos fijarnos detenidamente en el temperamento en particular de cada cachorro.

    Por ejemplo, si se trata de una familia con hijos pequeños es fundamental que el temperamento del cachorro sea tranquilo y es mejor que tienda a ser sumiso que dominante.

    En el caso de que el perro vaya a ser además perro de guarda es importante que no sea sumiso pero tampoco se puede comprar un cachorro demasiado dominante que pueda en un momento dado crear problemas en la convivencia familiar.

    Si se busca un perro de compañía con el que además se desee hacer deporte el temperamento debe no ser dominante pero si que ha de ser un perro muy vivo y alegre.

    Para evaluar la dominancia de un cachorro existe un sencilla prueba que consiste en sujetarle boca arriba en el suelo. El cachorro sumiso inmediatamente se queda quieto sin oponer resistencia, luego existen diferentes gradaciones de dominancia que quedan marcadas por la rebeldía del cachorro a esta prueba. Si nos encontramos con un cachorro que no deja de pelear en esa postura aunque pase bastante tiempo, nunca deberemos seleccionarlo para compañía puesto que será un perro muy dominante, a no ser que seamos personas con mucha experiencia, pero supongo que esas personas no estarían leyendo este artículo.

Espero que esta información pueda ayudar al que la lea a elegir su cachorro mejor y más responsablemente y que el resultado sea muy satisfactorio a lo largo de toda la vida del perro.

Angel Luis Rojo
"Nariz de Nieve"
 
 
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